

La Vía Verde llamada del Carrilet I se realiza entre Olot y Girona, y tiene una longitud de 54 kilómetros.

La Ruta del Carrilet atraviesa parajes de gran importancia paisajística, ecológica y cultural. Se inicia en la Zona Volcánica de La Garrotxa y, siempre siguiendo el recorrido del antiguo tren de vía estrecha, llega hasta el valle del Ter y las dehesas de Salt y Girona. La vía que antiguamente unía las comarcas de La Garrotxa y el Gironès permite ahora conocer los recursos naturales de la Zona Volcánica de La Garrotxa, el castillo de Hostoles y los núcleos urbanos de Anglés, Sant Feliu de Pallerols y Girona, entre otros. Espacios como las dehesas de Salt o de Girona se integran asimismo en esta ruta, que discurre próxima al Ter en su último tramo y permite observar los aprovechamientos hidráulicos que se han hecho de los recursos del río.
El tramo que va de Sant Feliu de Pallerols a Amer tiene una distancia de 13,5 kilómetros, está considerado como de dificultad baja y además de estar acondicionado para usuarios en silla de ruedas o movilidad reducida se encuentra en muy buen estado disponiendo de barandillas, señalización y puentes nuevos.
Para aquellas personas que realicen una segunda salida o que tengan un mínimo de forma física tienen dos opciones para realizar este tramo:
Se dispone de bicicletas de alquiler adaptadas como la handbike (triciclo que se pedalea con las manos, con cambio de marchas, sistema de frenado seguro, etc.) y el triciclo que se pedalea con los pies, con el asiento más alto y sistema para atarse al asiento. Este es idóneo para discapacitados físicos y para niños, ya que un adulto los puede guiar por detrás con una palanca.
En la oficina de turismo de Sant Feliu de Pallerols, que ha sido reformada recientemente, se dispone de baños públicos adaptados.
Sant Feliu de Pallerols
Este es uno de los pueblos con más atractivo de la ruta. Pasear por las callejuelas del núcleo antiguo es retroceder en el tiempo. La figura del turista, cámara fotográfica en mano, es muy habitual en la villa. El río Brugent divide el término proporcionando algunos rincones idílicos al pueblo. El ruido del agua, sin duda, alegra el corazón y es una suerte que sean muchas las calles abocadas al río. En uno de los márgenes del río está la figura del Pescaluna. La leyenda, recogida también en otros pueblos catalanes, afirma que una noche de luna llena un vecino del pueblo vio la luna reflejada en el Brugent y quedó tan embobado que decidió intentar pescarla. Alguien lo vio y en tono de burla le preguntó si quería pescar la luna. Desde entonces en Sant Feliu dicen pescalunas a la gente con grandes sueños e ilusiones.
Hay dos plazas que merecen la pena visitar. La de la iglesia, presidida por la Parroquia gótica, que está rodeada de interesantes callejuelas medievales. Vale la pena pasar por la calle Cantons Estrets para comprobar como una calle se puede acabar convirtiendo en poco menos que un pasadizo. La otra plaza principal es conocida como “el Firal” y acoge al Ayuntamiento y a la capilla del Roser. Es un lugar amplio, el preferido de los vecinos para charlar animadamente. Desde este lugar, mirando en dirección sudoeste, se puede ver el santuario de la Mare de Déu de la Font de la Salut, edificio blanco claramente identificable entre el verdor de la montaña. Es un santuario muy visitado por los residentes de las comarcas de la Garrotxa, la Selva y el Gironés. Por su emplazamiento - situado a 1.030 m de altura – disfruta de una amplia panorámica de la Vall d’Hostoles y de los Pirineos. Dispone, además, de un hospedaje rehabilitado recientemente.
Amer
La villa de Amer, situada al lado del río homónimo, nació por el monasterio de Santa Maria, consagrado a mediados del siglo X. Era un monasterio muy importante, el único que permaneció independiente durante los siglos XI y XII. En algún momento sólo dependía de la Santa Sede. El edificio situado en el centro del pueblo, ha sufrido muchas transformaciones y desde el exterior no se reconoce la estructura original.
El interior muestra tres naves separadas por una curiosa estructura de pilares. En la sacristía de la iglesia se conservan dos capiteles del antiguo claustro, probablemente del siglo XI, uno decorado con motivos geométricos y otro con cuatro caras. Muy cerca del monasterio está la plaza Mayor, una de las más grandes de Cataluña. Al norte del término, de camino a Les Planes d’Hostoles, está la conocida Font Picant, fuente natural de aguas carbónicas de origen volcánico.
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